Desmitificado: no hay cantidad de alcohol saludable

Hace unos días me topé con un periódico cuya cabecera le es a uno familiar si trabaja en un hospital, Diario Médico. Era un número atrasado, pero tenía en su interior un artículo que valía la pena rescatar y que, lamentablemente, no parecía algo que se hubiera quedado obsoleto. El artículo hablaba sobre los umbrales de riesgo para el consumo de alcohol en una publicación que hace referencia un artículo científico llevado a cabo en Reino Unido y publicado en Lancet, una de las más prestigiosas y antiguas revistas en el mundo científico. Este análisis profundizaba sobre 83 estudios en 19 países, incluído España y con una gran cantidad de participantes. Participaron en la encuesta más de medio millón de bebedores, de los cuáles se realizó un analísis combinado de datos relacionados con su salud, sexo y costumbres de ingesta de alcohol, con un enfoque claro hacia los riegos cardiovasculares como infartos, angina de pecho o íctus.

Al leerlo, me saltó a la vista un dato muy interesante: los participantes tenían que ser bebedores habituales, con al menos cinco copas de vino o pintas de cerveza semanales (aproximadamente, 100 gramos de alcohol a la semana), con un año mínimo de consumo y sin antecedentes de enfermedad cardiovascular. Unos datos para nada difíciles de cumplir y que gran parte de la población española pasaba sin mayor problema.

Ningún nivel de consumo puede ser protector

Angela Wood, la investigadora responsable del artículo, destacaba que un mayor consumo de alcohol se relaciona directamente con un riesgo superior de hipertensión arterial mortal y con aneurisma de aorta letal, insuficiencia cardiaca o ictus. En todas estas enfermedades no había un umbral de consumo  por debajo del cuál se atenuase el riesgo de enfermedad. Sin embargo, si se pudo encontrar que una baja ingesta de alcohol se vincula a un menor riesgo de infarto de miocardio no mortal. Este contraste entre las asociaciones clínicas podría explicarse por su efecto negativo sobre la tensión arterial, por lo que se atribuye un gran incremento del riesgo de ictus.

En cambio, puede tener efectos en el aumento del colesterol HDL, que induciría el descenso del infarto de miocardio. Pero es claro que el riesgo que existe es mucho mayor a un posible efecto positivo. Las recomendaciones sobre ingesta segura han evolucionado a lo largo del tiempo.  El debate sobre las repercusiones del consumo moderado de alcohol parece interminable. El articulo constata la tendencia a fijar unos márgenes de consumo seguro para la salud mucho más estrechos que hace no demasiados años y a cuestionar los posibles beneficios cardiovasculares o de otra índole. Cabe mencionar, además, que según la edad la ingesta de alcohol tiene efectos más negativos, como podría ser en menores o mujeres embarazadas. Es necesario dejar claro en los medios de comunicación el evitar decir que hay ingestas protectoras para enfermedades, ya que ningún nivel de consumo puede ser protector.

Fuente: https://www.diariomedico.com/medicina/medicina/preventiva/autocuidado/alcohol-finaliza-la-era-del-consumo-saludable.html

Ver artículo original:

Wood AM, y cols. Risk thresholds for alcoholconsumption: combined analysis of individual-participant data for 599 912current drinkers in 83 prospective studies. Lancet. 2018 Apr14;391(10129):1513-1523. doi: 10.1016/S0140-6736(18)30134-X. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29676281/

Ulises Gómez Pinedo

Investigador médico y miembro de inRecovery

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